Nov 7, 2011 - Personal    No Comments

Despertar

Ha pasado ya mucho tiempo.

El tiempo es un elemento voluble, como el líquido de una botella, se adapta a cada momento, a cada situación, a cada etapa.

Un día miras a través de una ventana y ves reflejar los rayos de luz del amanecer de tu vida, parpadeas y ya estás en pleno medio día, y las vistas han cambiado.

Pero ese parpadeo es algo casi eterno. Está lleno de miradas olvidadas, lleno de preocupaciones vacías, de lágrimas secas.

Porque lo que realmente merece la pena perdura.

Y tras ese parpadeo, no sólo la vista a través de la ventana ha cambiado, tu propio entorno, tu habitación, ha dejado de ser lo que era. Sobre el corcho cuelgas orgulloso esos recuerdos que se ganaron el derecho de permanecer en tu memoria.

Y esto es lo que nos queda cuando despertamos de nuevo.

A veces el vacío de los recuerdos olvidados.

A veces sólo una sonrisa. Una emoción. Un instante, pequeño, en la inmensidad del tiempo.

Y con eso, realmente, nos basta.

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