Dec 18, 2011 - Personal, Una palabra    No Comments

Caminar

Una vez te has despertado, lo primero que la vida te enseña es a caminar.

Caminar hacia adelante siempre, porque pararte sólo supone perder un tiempo que no tienes.

Y los primeros pasos son los que quizá más te definen.

Siempre que nos caemos y volvemos a levantarnos, son esos primeros pasos los que nos tienen que dar la fuerza suficiente para mantenernos de pie.

Porque nuestra confianza, la nueva confianza que tenemos que construir desde cero, va a reposar sobre cada uno de esos pasos.

Esos pasos que pretenden dejar atrás los recuerdos de los que huimos, los fracasos que queremos olvidar, las miradas que dejaron de fijarse en nosotros, los corazones que dejaron de latir al unísono, los proyectos que nunca terminaron.

Así que sólo nos queda armarnos de valor, de ganas, muchas ganas, y de la claridad suficiente para creer que mañana será un día mejor que el de hoy, y que eso se repetirá día tras día.

Y creedme si os digo que tarde o temprano termina pasando, llega ese día en el que todo tiene un color distinto, un olor diferente.

Al final los recuerdos terminan por convertirse en palabras con sabor a antiguo, adornadas con mil y un colores que jamás existieron. El pasado, ese eterno competidor que quiere jugar a convencernos de que cualquier tiempo anterior fue mejor, se torna débil, vulnerable a la razón y la fuerza interior de uno mismo.

Es entonces cuando cobra valor la sensación de que si uno es dueño de sí mismo, entonces, toda meta es alcanzable.

  Jason Derulo – Breathing

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